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LA ALIANZA DEL MIEDO

sábado, 9 de febrero de 2013 | 14:34

Aquimero│Antonio Limón López

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La coalición “Alianza unidos por Baja California” formada por el PAN, el PRD, el PANAL y el PEBC (Partido Estatal de Baja California) convino que el PAN determinará al candidato a gobernador y a las alcaldías de cuatro de los cinco municipios del estado, Tijuana, Mexicali, Tecate y Rosarito, al PRD le corresponderá designar al candidato de Ensenada; El PAN designará a 8 candidatos de los 17 a diputados locales y a la mitad de los candidatos a regidores de cada ayuntamiento.

Por su parte el PRI, también convino los términos de su propia coalición con el PVEM, PT y el PES (Partido Encuentro Social), pero en este caso apenas si les dio algo, los trató como a simples compañeros de viaje.

Para el PRI los términos del convenio demuestran que es un gran negociador y que se siente dueño de la plaza, en tanto que las generosas concesiones que el PAN hizo a sus coaligados demuestran lo contrario, que es un pésimo negociador y que se siente derrotado de antemano. Sin duda que la dirigencia nacional del PAN entró en pánico después de las elecciones federales del 2012 y este.. "convenio" es el fruto de ese miedo y para mayor desgracia de la ignorancia de las reservas morales y del enorme potencial del PAN en Baja California.

Sin embargo es necesario reconocer que el PAN sufrió una formidable degradación en los últimos doce años, la soberbia con la que se designaron candidatos desde Los Pinos, el amiguismo del presidente Felipe Calderón, el pandillerismo derivado de la cerrazón del partido a recibir nuevos militantes que vinieran sin “recomendaciones”, la disciplina lacayuna del panismo “activo” y la irrelevancia de los “adherentes”, así como la adopción de los métodos “extraordinarios de selección de candidatos”, vulgo repugnantes “dedazos”, las regulaciones de las “precampañas”, y como consecuencia de todo lo anterior, la ausencia de vida democrática y de condiciones óptimas para la formación de nuevos líderes, llevaron al PAN a ser la otra cara de la moneda que antaño fue.

Reconociendo y aceptando que esa depauperación nacional del PAN también afectó a Baja California, hay que aclarar que en todo caso fue mucho menor aquí, pues si bien hubo dedazos en las candidaturas a diputados por la obligación de presentar un número determinado de candidatas, solo hubo un dedazo con la vergonzosa designación de Gastón Luken por el emblemático quinto distrito de Tijuana en 2009, distrito donde cualquier candidato del PAN gana hasta babeando. Es cierto que nos auto inmolamos en 2010 con los candidatos que impuso nuestro pandillero local José Francisco Blake Mora, que desde la Secretaría General de Gobierno y con el apoyo de los alcaldes panistas y de Felipe Calderón manipuló los recursos del  partido y a los electores enchufados a la nómina, que sometió a los diversos grupos a sus propósitos mediante el reparto de canonjías, prebendas y privilegios o incluso mediante amenazas. Eso fue lo que decidió las pésimas candidaturas que indignaron o adormilaron a los exigentes panistas de Baja California, quienes en respuesta desertaron de las urnas, apenas votamos el 33.78% de los electores.

2010 fue el año de las grandes lecciones, lecciones que debimos comprender con humildad pero que la burocracia panista del Distrito Federal no puede comprender, simplemente porque solo son estrategas de la derrota, sin principios de ética política pues pueden decir exactamente lo contrario de lo que hacen y así, así no se ganan ni las voluntades, ni la conciencia de nadie, por ello es indispensable honrar la grandeza de nuestro pasado local y valorar cuidadosamente nuestra  actual situación en Baja California.

En primer lugar, es cierto, el panismo desertó de las urnas en 2010 hastiado de Felipe Calderón y de sus prácticas priistas, tales como la designación de candidatos, el uso de los recursos públicos para promover a unos contra otros, la amenaza a los funcionarios o servidores públicos ajenos a la pandilla presidencial. Y a pesar de los negros nubarrones de esa elección el militante panista siguió luchando fielmente, pero el simpatizante panista, se confundió y no supo dónde estaba la frontera entre el PAN y el PRI. En apenas cuatro años, el panismo que abrumadoramente votó a Felipe Calderón en 2006, se desencantó de él.

Cabe decir que a diferencia del PAN en otros lugares de México, en Baja California el panismo es una realidad viva desde la fundación del estado en 1952, ganó las primeras elecciones en 1959, con su candidato el abogado Salvador Rosas Magallón y en esa ocasión fue víctima del primero de muchos repugnantes fraudes, cometidos por las autoridades gubernamentales para beneficiar a los candidatos del PRI. Este pasado heroico de lucha por la democracia del PAN, no existe en ningún otro estado, no desde tiempos tan remotos, no de manera tan persistente, no de manera tan permanente, no de manera tan lucida.

En esta línea de panismo democrático vivo y activo el PAN tuvo elecciones notables además de 1960, 1968, 1982, 1988 y en 1989 ganó aplastantemente las elecciones en todos los distritos, en todos los municipios excepto en Tecate y desde entonces el PAN hilvanó victoria tras victoria en el estado hasta el 2004, año en que Jorge Hank Rhon del PRI ganó las elecciones municipales de Tijuana contra un timorato candidato del PAN al que agravió impunemente. El efecto Hank empujó al PRI a una victoria en todo el estado en las elecciones municipales y al congreso, pero en 2007 todo se recuperó, hasta que llegó la desastrosa era calderonísta de los dedazos y en 2010 el PAN sufrió una derrota total en lo electoral y por lo que se ve, hasta en lo moral.

La lección es clara, se puede perder pero se puede recuperar lo perdido,  a condición de que el PAN sea congruente consigo mismo y con su historia democrática, que no se traicione a sí mismo y que tenga candidatos valientes y que inspiren esa relación del PAN de hoy con el de ayer. En un escenario donde la política se confunde con el amiguismo, con el pandillerismo, donde los candidatos son mediocres, temerosos o simples escaladores, con candidatos que se cuelgan de los éxitos ajenos para escalar, el PAN perderá primero por vergüenza y después por la deserción de sus simpatizantes.

Pero no todo es idealismo, es también necesario calcular racionalmente nuestras posibilidades electorales, y para conocer las condiciones electorales de Baja California, es indispensable ver lo que ocurrió en el proceso equiparables más cercano, que es el de las elecciones locales del 2010 y no confundirnos con el de las elecciones federales del 2012. Absurdamente la burocracia panista del Distrito Federal insiste en que la coalición con el PRD, garantiza más votos que la coalición adversaria del PRI y llega a esa conclusión tomando el referente de las votaciones del 2012, cuando en realidad las elecciones federales son ajenas a las elecciones locales, pues en las elecciones del 2006 y 2012 el candidato Andrés Manuel López Obrador obtuvo votaciones elevadísimas, que beneficiaron al PRD, pero que se desploman en la siguiente elección. Lo mismo ocurrió en 1988 en que Cuauhtémoc Cárdenas ganó la elección presidencial en Baja California, pues en 1989, un año después. los partidos que lo postularon incluso desaparecieron.

El PRD en Baja California, en elecciones locales, tiene votaciones tan pobres que son comparables al número de votos nulos, por ejemplo en 2007 el PRD obtuvo 29,278 votos, el PEBC obtuvo 26,784 votos, el PT obtuvo 28,765  y el total de votos nulos fue de 20,834, es decir son votaciones raquíticas, insignificantes, que se transforman cuando López Obrador en candidato, para volver de inmediato a su realidad, la nada.

La coalición del PAN con el PRD es ruinosa, pues el partido del sol azteca no le aportará más votos que el desprestigio que le acarreará al PAN, de hecho y esto es también producto de los feos problemas internos del  PRD, en este momento este partido es un membrete con menos peso electoral que el que tuvo en 2010, pues ahora los perredistas están en MORENA y solo un puñado de seguidores de Jesús Zambrano cobran en las oficinas del PRD. Hay que decirlo claramente: la alianza con el PRD es una alianza con nadie y no obstante el PAN nacional le regaló un montón de regidurías, de diputaciones locales y el municipio de Ensenada!!!

La coalición del PAN con el PEBC es casi tan mala como la del PRD, aunque es seguro que el PEBC seguirá contando con el mismo puñado de seguidores que han hecho de ese partido el modus vivendi de algunos vivillos, incrementados con diputaciones y regidurías que el PAN les regala.

En cuanto al PANAL, es otro aliado insignificante en la coalición del PAN, pero que ha demostrado obtener más votos que el PRD y el PEBC en Baja California.

En suma, la coalición formada por el PAN representa una pésima decisión de la dirigencia nacional que ignora el pasado del partido albiazul, que se asoció a tres partidos que solo conllevan gran desprestigio e insignificantes cantidades de votos, a cambio de regalarles a estos partiditos un inmerecido número de diputaciones y de regidurías, finalmente el PAN tendrá que hacer la campaña en Ensenada para los arribistas de la mafia de Jesús Zambrano. Peor aún, el PAN ofende a la izquierda real, confundiéndola con los “chuchos” por los que de plano nadie votará en Baja California.

Sin embargo a pesar de todo esto la pregunta es ¿Por qué? ¿Por qué se tomó una decisión tan torpe, tan nociva y tan ciega? Y la respuesta la encontraremos en la desconexión de Gustavo Madero con el PAN bajacaliforniano, y en el miedo espantoso que tiene a perder este estado tan significativo para el panismo nacional. Cabe agregar que como buen déspota, imitando a Felipe Calderón, Gustavo Madero no consultó a nadie en Baja California para firmar este sucio documento, llamado pomposamente "Convenio", para este astuto villano fuereño, los panistas de Baja California no le merecemos el más mínimo respeto, acaso piensa que el PAN de aquí es el mismo PAN desprestigiado y degradado del Distrito Federal o de su estado Chihuahua, donde gracias a él y a otros como él, el PAN no gana ni una elección.

La coalición "Alianza unidos por Baja California" es la alianza del miedo a perder, pero por esa cobardía el PAN pierde su imagen de dignidad ante los panistas, que lo ven acobardado, asociándose con perdedores natos en el caso del PANAL y del PEBC y en el caso del PRD con un membrete repudiado ¿Así, cómo puede ganar nadie? Y peor, si por candidato a gobernador lanzamos con un zoquete, que solo sabe sonreír y agradecer a su amo Jorge Hank Rhon.

Por Antonio Limón López

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