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QUE ES PARA MI... JOSE ANTONIO MEADE

Antonio Limón López

Lo primero que hay que decir es que es un candidato con la presentación inadecuada, lo presentan no como a una persona estimable, sino como el candidato de sus amigos Enrique Peña Nieto y Luís Videgaray, pero sin que le preceda una vida política. Nunca ha expresado ni ideas políticas, ni sus propósitos sociales, nunca fue postulado para nada, nunca ha enfrentado al gobierno, ni a los corruptos, nada de nada. Durante más de seis años ha sido solo un subordinado y se ha comportado como un empleado silencioso y oportunista.

Su carta de presentación está firmada por Enrique Peña Nieto, Videgaray Caso y Felipe Calderón Hinojosa, todos los cuales solo demostraron avaricia y gusto por lo ajeno, los tres se enriquecieron con el favor de contratistas o esquilmando al Erario, los dos primeros recibieron inmuebles fastuosos a crédito por contratistas bribones, el último a su paso por Banobras obtuvo un crédito ilegal, pues ni casa tenía y ahora financia la campaña multimillonaria de su esposa y representa a la multinacional del soborno Iberdrola en EEUU.

Le otorgan la cualidad de ser un gran tecnócrata, porque egresó en un posgrado de la universidad Yale de Estados Unidos, lo cual solo confirma que no conoce a México, pues los norteamericanos han demostrado hasta la saciedad que nos desconocen, todas las iniciativas norteamericanas para México han sido coronadas por el fracaso, embarradas por la corrupción y construidas sobre el pantano de su miopía y de su descuido.

Será un tecnócrata, pero no es un hombre sabio, nunca ha mencionado a Sócrates, nunca ha mencionado a Octavio Paz, ni siquiera a explicado al México que quiere, y tampoco es un hombre piadoso pues nunca menciona al México sin esperanzas, mucho menos ha dicho nada de como lograr ese México por el cual debiera querer ser presidente. Lo único claro es que está feliz con su chamba, con sus amigos, y con el México ciego que lo aclama como su candidato presidencial.

Su presentación como político y no como tecnócrata no pudo ser peor, es incapaz de hilvanar tres frases, de argumentar cabalmente una sola idea, solo repite frases con voz temblorosa y no existe conexión entre el discurso demagogo que le imponen (pues a fin de cuentas son también ignorantes quienes se lo dictan) y su expresión corporal. Se nota tan cómodo con su papel de candidato como quien pisa un clavo. No es un pez en el agua, es un fardo llevado por la corriente.

Pero todo eso lo podría tolerar y hasta perdonar, pero es un candidato a "dedazo", que no fue electo de forma democrática, porque es otro producto de nuestra antidemocracia, y porque ahora es un garante de que la no Democracia seguirá imperando, y en consecuencia México seguirá siendo la patria de la oligarquía que a dedo maneje este país de lacayos.

Dicen sus apologistas que es un esposo leal, padre amoroso y un católico que no falta el Domingo, pero los católicos que necesita México son los que convierten el Evangelio en su vida, y que están dispuestos a caminar por el Calvario; y es obvio que este católico de Domingo y de formas, no está dispuesto a seguir el ejemplo de veracidad y de valor del nazareno.

Es cierto que es un “conservador” como lo dijo y demostró Enrique Peña Nieto en 2012, pues a pesar de prometer deshacerse de la Casa Blanca, la conserva y conserva también los donativos que graciosamente recibió en 2011, y que también conserva el dinero del Erario en sus bolsillos. En eso si que son muy "conservadores", conservan hasta el último centavo.

Diego Fernández de Cevallos, que es un hombre inteligente y hasta brillante, aunque muy cobarde y muy ratero, lo dijo claramente: el “Método de selección del PRI no es un regreso, es una continuación” y en efecto todo lo que tenemos a la vista con José Antonio Meade es la continuación de lo mismo. La continuación que evita que haya un plato digno y seguro para 50 millones de mexicanos, que propicia que nuestro mayor temor sea perder los empleos miserables que traen las maquiladoras, que nuestro mayor esfuerzo sea arrodillarnos ante cualquier egresado de Yale, y que México sea la patria de la antidemocracia, de los siervos y de los adocenados.

Es obvio que México necesita cambios, cambios urgentes y de fondo que José Antonio Meade ni representa, ni propone... y que ni siquiera los imagina.

Por: Antonio Limón López





@AntonioLimon

Política, política mexicana y política a la mexicana


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